¿Porqué nos sentimos tan bien cuando estamos en la naturaleza?

Vivimos gran parte de nuestra vida entre paredes y pantallas sin embargo hay algo que no cambia en esencia, somos naturaleza.
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Soy diseñador industrial y fotógrafo de paisajes. La naturaleza atraviesa mi vida y mis proyectos desde hace treinta años.
Mi historia empieza hace cincuenta años en Rauch, mi pueblo.
Las siestas de la adolescencia transcurrían entre los libros en la casa de la abuela Rita, esperando que bajara un poco el sol para ir a nadar al arroyo. Libros como On the Road y Walden, de Thoreau, despertaron mi curiosidad por descubrir qué había más allá del próximo horizonte.
Esa curiosidad se encendió del todo cuando, durante el viaje de egresados a Bariloche, encontré una cámara de fotos en una plaza. Ese encuentro marcó el comienzo de una relación con la fotografía que, con el tiempo, se convirtió en una forma de mirar y de andar.
En 1995 me mudé a Mar del Plata para estudiar Diseño Industrial y, tres años después, fundé Sumatra, una marca de ropa para salir a la naturaleza. Con la cámara como brújula recorrí la Argentina, y diferentes lugares del mundo.
En esos viajes descubrí que, al estar en medio de la naturaleza, muchas veces sentía que era parte.
Ser fotógrafo de paisajes es una manera de compartir con otros. Cuando una imagen de un paisaje nos llega, despierta el deseo de protegerlo.
Creo que cuanto más conectados estamos con la naturaleza, más nos importa cuidarla.
Con el tiempo, esa búsqueda tomó distintas formas. En 2014 fundé El Club de Exploradores para compartir las búsquedas y vivir experiencias transformadoras. Más adelante, durante la pandemia, diseñé la carpa de techo Sumatra Explorer, un proyecto que recibió el Sello de Buen Diseño Argentino en 2022.
También encontré en la escritura una manera de volver sobre mis fotografías y las historias que había detrás de ellas. Así nació Entre Paisajes, una serie de relatos breves.
Cuando con mi familia nos mudamos a nuestro departamento actual, elegimos una fotografía de un campo en primavera para convertirla en un gran cuadro para el living.
Al colgarlo, notamos que no solo había cambiado la apariencia del espacio, sino también cómo se sentía. Quienes nos visitaban solían decir: «Qué lindo se siente acá».
Esa experiencia despertó una pregunta que cambiaría mi manera de trabajar: si una imagen de un paisaje podía transformar la atmósfera de nuestra casa, ¿qué pasaría si lleváramos esa idea a otros espacios?
Empecé a investigar sobre diseño biofílico y a profundizar en nuestra necesidad de conectar con la naturaleza, incluso cuando pasamos gran parte de nuestra vida entre paredes y pantallas.
Así nació Larralde Paisajes.
A través de fotografías reales de paisajes reales, busco acercar la naturaleza a nuestros espacios cotidianos y transformar la manera en que los sentimos y habitamos.
Durante décadas busqué llevar a las personas hacia la naturaleza. Hoy hago el camino inverso: traer la naturaleza hacia nuestros lugares.

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